orange apple

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viernes, 12 de octubre de 2007

¡Qué bueno que ya tengo hambre, que ya tengo dinero y que ya tengo ganas!...



Al despertar y sentir el aliento a aceite vegetal que emana de tus fauces ya marchitas, al beber el mismo jugo conservador de benzoato de sodio que nos mantiene incorruptos y verme encerrada (contigo y sin ti) por las mismas paredes de latón envenenante, me queda claro que debo acabar con esto y deshacerme por fin de ti.

Y no lo entiendo, porque al morir decidimos vivir juntos (hasta que la muerte nos separe); pero nadie me advirtió de esta lata, ni de esta repugnante pestilencia que desprendemos juntos... y es que a ti este sarcófago sin gloria para dos, te parece grande.

Regresa a la empacadora (que por suerte siempre está ávida de ganancias) y pide que te re-envasen, esta vez junto a los cuerpos en salmuera de mis amantes vitalicios.

Déjenme en paz, respirando grasa sola.

miércoles, 10 de octubre de 2007

primer y último acercamiento

Me río si recuerdo y no me da vergüenza. Como todo es pasajero, como el tiempo no existe, no importa si me contradigo una y otra vez, mientras perpleja, mi alma sienta.
(Hoy es Viernes 12 de Octubre de 2007, que se sepa.)


Dialéctica Del Plato Ilógico


(miércoles 10 de mayo de 2006, por la noche, estaba G.)

Había una vez un señor con cáncer de piel y ojos azules.
Durante las noches gemía muy duro a causa de los dolores propios de la edad.
¿Quién dijo que la vida era difícil?
Estoy como un tanto harta, ya saben la razón, es algo inexplicable y absolutamente realizable.
Mañana espero poder conseguir comida para los compañeros y para el campamento; odio a Silvestre, es la pura y mera verdad.
A lo largo de mis 20 años no había encontrado razón o motivo para desesperanzarme de la esperanza, ahora creo que nada vale la pena; ni la desesperanza, mucho menos la esperanza, aclaro.
Tendré que hablar con mi madre y pedirle un consejo, pero sabrá dios si querrá dármelo; aún no tengo la arrogancia suficiente como para hacerle caso a mi madre; es su culpa, bueno, es la mía.
Dice Guillermo que hay un programa de TV en el que la protagonista es una mujer anoréxica o algo parecido, nunca entenderé hasta qué punto pueden ser verdaderas esas cosas que me son tan ajenas; cuando era pequeña vi pedazos de una telenovela, se llamaba:… no recuerdo, pero trataba de una niña huérfana que trabajaba en un circo, o creo que nunca trabajó en un circo pero su madre sí, había muerto por una caída del trampolín, o del trapecio.
Me gustaría ser una artista del trapecio y estar en un circo, tal vez así mi vida sería acaso menos neurótica y más divertida, desde el punto de vista del diseño, como dice Gonzalo, que dice Lisa, que dice Matt.


(jueves 11 de mayo de 2006, por la mañana, estaba G.)

Ayer fue un día difícil para mí, no sabría explicar a ciencia cierta el por qué, pero estoy cierta en que lo era. Tal vez tenga que ver con eso de la nublada cotidiana del 10 de mayo en la ENAH, no lo sé, pero me deprimió ese resplandor tan radiactivo del sol, de sus sombras y de sus fulgores. Yo estaba muy cansada por lo de Ermita y llegué tarde a la escuela, para variar. Espero que el próximo semestre mi vida marche mejor, este fue el peor, y eso es decir poco, y diré mas.
Tampoco me imagino qué será de mí en 20 años, supongo que no podré desistir de mi trazado destino, escrito en mi mano derecha, pero ¿qué le voy a hacer, si siempre todo me sale mal?, lo mejor es esperar y ver qué pasa; seguro que no se muere una por sentarse en una silla a esperar la muerte, se muere, quizá, cuando la muerte llega. Por el momento no me preocupo, si tengo que morir, moriré.
Otra cosa que había pensado con respecto a las decisiones que toda chica entrada en años como yo debiera hacer es lo siguiente: según dispuesta, pero no el regreso, es decir, ¿cómo daría mi vida por “la causa” si no soy capaz de quitársela a alguien más? Decididamente me voy a comprar un arma, bueno, mejor dos o tres, depende de sus precios.
Ya no quiero nada.
Tengo algo en el estómago, como un golpe o una magulladura, será el hambre que me atormenta otra vez, que ya se vaya por dios, no soporto más.


(martes 16 de mayo de 2006, por el mediodía, ya no esta G.)

Seguimos con el constante devenir de una psiquis enferma y sola, arruiné mi relación con el plato dialógico, es por mera casualidad que le sigo la pista, pero pronto la muerte llamará a mi puerta y mi irrevocable cita tendrá lugar; afuera hace un día espléndido, perfecto para quedarme dentro y deprimirme por no poder poseer el tiempo eterno.

Sabrás que estás muerto en el justo momento del despertar en el infierno, reconocerás a todos y lo sabrás. Solo entonces me mirarás y me dirás: te amo.
Mas carne cobraré en el momento de amarte, sólo allí seremos necesarios la una al otro y nada más.
Quisiera poder decirte lo que pensaba mientras dormía esa noche en que nos conocimos, el rumor del viento y los pájaros chillones arrullando las más atroces de mis pesadillas. Yo pensaba en tus ojos y en tus labios, en tu boca amarga; recuerdo que no tenías nombre para mí en ese entonces, pero igual me mirabas sin decir palabra alguna, yo solo escuchaba tu agitado respirar sobre mi piel. Pero no puedo.
Ningún reproche para mí me has dejado, palabra o sonido alguno; un agujero oscuro en el alma, abismo profundo, oscuridad absoluta y mucha hambre. Justo lo que ya tenía.
Quiero creer que no existe nada, que no hay sueño alguno, que el todo es impenetrable y que por eso mismo no importa si me aturde.
Infinito dolor es igual a infinita alegría, sinónimos de la nada; mi luminosa y ácida ausencia.

Mirando las nubes descubrí la vida interior de las piedras, me contaron sus secretos de polvo y de cal roja; dijeron que el verdadero color de la muerte es el verde; las piedras odian a las plantas y viceversa.

¡Cuán absurdo es el silencio!, ¡cuán estúpido es el ruido! Miro el espejo y sólo veo vacío; me encontraré contigo pronto, cuando el vacío se ignore a sí mismo y yo sea libre.
Perdóname, pero no te extraño, no me importa tu presencia continua en la cabeza mía; presiento el final de mis días; una sensación extraña se arremolina frenética en mi pecho, morirás.



SEGUNDO EPISODIO DEL PLATO DIALÉCTICO

Ahora sí les contaré la verdad, todo ocurrió una tarde de verano, como rezan muchas canciones e historias de amor.

FALSO, FALSO, FALSO...

domingo, 7 de octubre de 2007

ESTA DE VERDAD NO SOY YO




A pesar de mis esfuerzos, no consigo promover mi extenuada habilidad soporífera ante los rostros contraídos y temerosos de mis otras partes, de mis otras vidas. Para ellas no soy nada, nadie... Sólo un poco de pluma y labial sangrientos, pero repito, esa de verdad que no soy yo, no.

Y como no apaciguo sus desvelos inquebrantables, su acecho malsano y corruptor, prefiero siempre la foto de esta extraña que sin espejo alguno, deslumbra mi mirada desesperada y deseosa.

Esta De Verdad No Soy Yo

Es mi otra yo, la de plumas y color

ARRULLO PARA MORA (inconcluso)

Arrullo para Mora


Martes 16 de mayo de 2006




 No comprendía la importancia de tener 5 ojos: uno en la frente, uno en la mano derecha, otro en la izquierda, uno en el pie izquierdo y otro en el derecho. La vida transcurría ligera en la barranca y se filtraba en sus pensamientos; los sueños se le derretían en el camastro áspero durante las noches de sudor eterno.


Su solar daba al precipicio y varios hijos se le habían muerto por eso; se negaba a poner una cerca porque creía en el destino y este no se ocupa de cercas, marranos o comida; sólo el amor le importa al destino y ella amaba. Amaba a cualquier hombre que entrase por la vereda hacia su choza y la mirase sola entre sus siete hijos desnudos. Amaba intensamente.


Pero nadie la amaba a ella.


Una noche oyó al coyote llamarla entre aullidos; tomó su vestido blanco y salió con su hija menor. El coyote la esperaba, ella tomó de entre sus brazos a la niña y la tendió en el suelo frente a las fauces babeantes de la bestia. La devoró.


Uno a uno, cada noche por siete noches, entregó a sus hijos mientras sus ojos lloraban. Cada vez con más violencia el coyote desgarraba la frágil carne de las criaturas que conforme su edad lo permitía, se debatían inútilmente contra el coyote y los ojos inundados de su madre.



(Aquí se corta el hilo, la noche cayó y nadie quiso recordar la historia, ni Rencor o Mentira, a ninguna se le ocurrió hacer un último esfuerzo, ni siquiera a Coherencia o a Soberbia... estúpidas piezas inútiles... pero ya verán cuando consiga ponerlas a todas y cada una en su lugar... ¡ya verán!)